viernes, 27 de enero de 2017

Feliz, feliz, como una lombriz - Columna San Cadilla Reforma - 27 Enero 2017



Feliz, feliz, como una lombriz

Ya me enteré de que uno de los más felices en el América, con todo y que no hayan sumado un punto en el torneo, es Darwin Quintero.

Resulta que en los primeros días del año y en los últimos del anterior, el colombiano andaba con cierto nerviosismo por aquello de que ya no entraba en los planes de la directiva, que ya ven que para esto de los fichajes no necesariamente se alinea a las peticiones del entrenador, pero en fin.

El tema es que andaba un tanto preocupado porque lo querían cambiar de club, con todo y que buena parte del torneo anterior no pudo jugar por una enfermedad, no porque no quisiera.

Pero ahora es de los más alegres, de los que más bromas hace con los otros jugadores en los entrenamientos, y de los que más disfruta la convivencia en la parte recreativa de las sesiones, y claro, en el vestidor.

Y todo porque, gracias a que se cotizan altos sus derechos federativos, poco más de 3.2 millones de dólares, pues no hubo quien le entrara al quite y le tendiera la mano a las Águilas para llevárselo.

Por si fuera poco, de afuera tampoco llegaron muchas ofertas atractivas, por lo que no hubo más remedio que dejarlo en espera de que ya por fin se canse de fallar goles y que todo ese ritmo y alegría que trae en los entrenamientos lo ponga también en los partidos.

Así que para la salida de Sambueza no hubo más que dejarle el paquete a Darwin, al fin que ya se entiende muy bien con sus compañeros, sobre todo en los juegos y bromas.

Ni quién lo extrañe...

Y ya que hablamos de Rubens Sambueza y su salida del América hace algunas semanas, pues resulta que quienes no lo olvidan son algunos de los aficionados de las Águilas, y no me refiero precisamente a que lo extrañen mucho, sino a que no se les olvida lo que hizo en la Final contra Tigres.

Me comentan que entre las personas que luego van a las afueras del club americanista, y entre algunos que alcanzan a estar adentro para saludar a los jugadores, unos niños comenzaron a preguntarse entre ellos si extrañaban a los futbolistas que se fueron.

Claro que no faltó quien mencionara a Moisés Muñoz y hasta dijeran que era una lástima que no estuviera en el club para pedirle un autógrafo.

Pero cuando al papá de uno de ellos se le ocurrió preguntar por Sambueza, la respuesta fue de inmediato de parte de su hijo fue: "No, a ese no por que, por su culpa, perdimos la Final", lo que secundó otro de los infantes.

Así que tal parece que el último juego de Rubens en el club pudo haber borrado todo lo que hizo antes, al menos en la memoria de algunos seguidores que, pese a las dos derrotas del comienzo de torneo, no lo extrañan mucho.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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