domingo, 26 de febrero de 2017

Dominguero - Columna San Cadilla Norte - 26 Febrero 2017



ADIÓS AL TIGRE MÁS GRANDE

El luto 

"El Tanque", "El Viejo", "Don Carlos"... recuérdenlo como quieran, da lo mismo. Nada, nadie, incluso ni su propia muerte, cambiará su historia.

Se nos fue "El Viejo". Se nos fue el Tigre más Tigre, el hombre que hizo campeones a los felinos y que no sólo eso, sino el hombre que les dio nombre desde su nacimiento hasta que los dejó.

¿Qué se puede escribir de "El Tanque" que haga ensalzarlo más de lo que ya estaba? Creo que muy poco o nada.

Cuando ayer por la tarde recibimos la noticia que Don Carlos había partido para no volver, fue una sensación distinta a muchas muertes del futbol, sobre todo en la sociedad regiomontana.

Cuando en Twitter se anunció la noticia, que fue por donde corrió más rápido y más impactante, no tardó en sentirse lo que representaba él, no para el futbol local, sino nacional.

No importó de qué equipo era el tuitero, de qué ciudad y de qué mentalidad. En la muerte no hubo colores, sólo sentimientos.

Desde el primer minuto de su fallecimiento, el Club Tigres, el equipo y los colores de sus amores, comenzó a moverse para, de manera exprés, hacerle el más grande homenaje posible a "El Viejo", el cual fue corto para su envergadura.

El silencio en el Universitario era abrumador. Distinto a otros juegos, el ambiente previo de ayer no era ruidoso, no era de risas, y mucho menos de festejo. Insisto, todo esto previo al duelo Tigres ante Morelia...

El futbol es una novela...

Don Carlos nació un 9 de febrero (1932) y murió el 25 de febrero (2017). Febrero fue el mes de su amor.

Y si comencé este bloque, si lo titulé "El futbol es una novela..." fue por lo que envuelve la partida más sensible para la familia Tigre.

Sin temor a equivocarme, pues vi a los Tigres desde la primera temporada de Miloc al frente de los felinos (1977), ésta ha sido la pérdida más lamentable en la historia de este equipo.

La novela que lo encierra es su historia.

"El Tanque", jugador de cuerpo robusto, fuerte y de físico atlético, llegó a México a jugar para el Morelia en 1956. Rápido llegó a una Final. Fue de Copa, en la temporada 57-58.

La historia nos cuenta que el colegio de árbitros de México le otorgó la distinción de ser el "Jugador Caballeroso", presea que fue entregada por única vez. Así siguió su carrera de futbolista en este país, hasta que en la 68-69 se retiró como futbolista.

No quiero contar más historia, pero todos sabemos que el club de sus amores y con el que quedó dos veces campeón (con nadie más ganó un título en México) fue Tigres.

La vida es una novela..., sí, porque Don Carlos dejó este mundo justo el día en que su amor Tigres recibiría en el Universitario al equipo al que llegó al futbol mexicano.

Ni mandada a hacer. Ni un día antes ni una noche después. No. Se nos fue "El Viejo" cuatro horas antes de que sus equipos, el que lo trajo y el que lo puso en el mapa como campeón, se enfrentaran y le rindieran un sensible y emocionante homenaje. Ambas instituciones lo sintieron de verdad.

Y si creen que a veces "la vida no es una novela", basta ir viendo las coincidencias de su partida.

Miloc fue dos veces campeón de Liga. Ambas con Tigres. Con nadie más pudo conseguirlo.

Pero tuvo un subcampeonato y fue con el América en la 90-91.

¿Quién impidió que Miloc tuviera su tercer título como DT en México y su primero fuera de los felinos?

En la banca de los Pumas, ese año, estaba Miguel Mejía Barón, hoy auxiliar del "Tuca" Ferretti.

Y quien anotó el gol para decirle a Don Carlos que el título era de Pumas y no suyo, fue justamente Ricardo Ferretti de Oliveira con aquel tiro libre que venció a Adrián Chávez.

Ni mandado a hacer. Se fue el día que se enfrentaron sus dos equipos, y uno de ellos dirigido por el que le quitó lo que pudo haber sido el único campeonato fuera de Tigres.

Su gran amor

Los defendió a capa y espada. Los defendió hasta la muerte. Los defendió ante todos... incluso una vez hasta de él mismo.

Aquí les va una anécdota que me platicó hace ya muchos años, y que sabía que un día la publicaría.

Cuando Tigres estaba muy mal, no la vez que descendió en la 95-96, sino dos o tres años antes (no recuerdo con exactitud), el presidente en ese entonces se acercó a Miloc. Le dijo que era momento que regresara a dirigir a su equipo, al equipo de su vida, que lo necesitaba.

"Yo le dije que no había, fuera de toda mi familia, algo o alguien que amara más que a los Tigres, y que por eso mismo no le aceptaba el ofrecimiento. Sentí que no estaba bien en ese momento para tener esa responsabilidad. Mi amor lo demostré no aceptando. Quiero tanto a los Tigres que moriría por volverlos a ver campeones".

Esas palabras de Miloc, en ese tiempo, no retumbaron tanto como ahora que ha partido. Me lo contó años después de esa ocasión.

Por eso les escribí arriba: "Los defendió a capa y espada ante todos... incluso una vez hasta de él mismo".

Y si al leer eso comprueban el amor que le tuvo a los Tigres, lo siguiente lo reafirmará:

La temporada del descenso, la 95-96, no sé si de inicio o una vez empezado el torneo, el Morelia le ofreció que agarrara a los entonces Canarios para que los dirigiera y los salvara de no descender.

En ese año futbolístico, los rivales por no descender eran Tigres y Morelia. Sí, ya se imaginan lo siguiente.

Morelia se acercó a Don Carlos para que los ayudara a no irse a Segunda, pero "El Viejo" amaba tanto, taaanto a los Tigres, que les dijo que no. Que ningún pago podría recibir de un trabajo que ayudara a la pena más grande en el futbol, que era descender.

Miloc no quiso aceptar ninguna cantidad por ayudar a matar a los Tigres. Su amor lo demostró una y otra y otra vez.

Se nos fue...

Si queremos escribir de Don Carlos, habría que tener páginas completas, lo cual no es posible en este momento.

Sí, faltaron 400 mil anécdotas, como aquella cuando defendió a Paco Sánchez y el famoso "¡Chiquitibum, a la bim bom ba, Tigres, Tigres, ra, ra, ra!", en el vestidor del Tec.

Se nos fue Don Carlos de esta vida. Ya no irá más a Zuazua a poner su silla de campo, contemplar los entrenamientos y recibir, uno a uno, a los jugadores, quienes se acercaban a saludarlo con mucha admiración y respeto.

Se nos fue Don Carlos de esta vida, pero no murió. Sólo se nos fue.

"La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo".

Del Libro "Eva Luna", de Isabel Allende.

Mail: sancadilla@elnorte.com
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