domingo, 26 de marzo de 2017

La Dominguera - Columna San Cadilla Mural - 26 Marzo 2017



Portero incómodo

¿Qué pensarán los miembros de un club al tener que compartir el vestidor con un asesino confeso y ex presidiario?

Dicen que todos merecemos una segunda oportunidad si aprendemos de nuestros errores, pero la idea de un jugador que regresa al futbol profesional después de ser encontrado culpable de asesinato a sangre fría no ha sido tomada de la mejor manera por la afición del Boa Esporte ni el medio futbolístico de Brasil.

DE PORTERO A ASESINO

Como la mayoría de los futbolistas brasileños, Bruno Fernandes de Souza (23 de diciembre de 1984, en Belo Horizonte) inició su carrera con la ilusión de llegar al profesionalismo, una de las pocas opciones que tienen muchos niños y jóvenes de aquel país para salir de la pobreza.

Jugando como portero, inició en el profesionalismo al pasar del Atlético Mineiro al Corinthians, donde nunca pudo tener minutos de juego por decisión del técnico Emerson Leao, quien prefirió darle continuidad al canterano Marcelo.

Fue en el Flamengo, a finales de 2006, donde el portero vivió su mejor etapa, pues se convirtió en titular del popular equipo de Río de Janeiro y conquistó un título de la Liga brasileña, dos de Copa y tres de la Liga estatal.

Supuestamente, el Milán -que había contado con Dida en sus filas- se estaba interesado en los servicios de Bruno, pero él estaba sumergido en un mar de problemas con su ex pareja, Eliza Samudio.

ESCÁNDALO

En 2009, Samudio declaró que estaba embarazada de Bruno, sin embargo, el portero del Flamengo no tenía una relación formal con la modelo y actriz porno; estaba casado y negó que el bebé que estaba en camino fuera suyo.

Samudio, quien habría quedado embarazada en una orgía, exigió una prueba de ADN ante la insistencia de Bruno en negarse a reconocer al bebé como suyo.

Le mujer declaró a la Policía que el portero y otras dos personas la secuestraron, presionaron y amenazaron para que abortara.

El bebé nació y Samudio demandó a Bruno para que le diera una pensión.

En junio de 2010, Samudio desapareció.

Un mes después, el bebé fue visto con la esposa de Bruno, por lo que las autoridades intervinieron y el futbolista fue detenido, acusado de secuestro.

A LOS PERROS

Conforme las investigaciones avanzaron, detalles escabrosos salieron a la luz.

Un sobrino de Bruno, de 17 años, le dijo a la Policía que él había participado en el secuestro de Samudio, quien para entonces ya estaba muerta, pero que no sabía cómo ni a manos de quién había fallecido.

Además, dijo que el hijo de Samudio, en efecto, era de Bruno.

Más tarde, el futbolista relató escalofriantes detalles: después de asesinar a Samudio, la cortó en pedazos, enterró partes de su cuerpo y otras se las dio de comer a unos perros, con el objetivo de hacer desaparecer la evidencia.

El cuerpo no ha sido encontrado.

Bruno fue declarado culpable de asesinato, secuestro, desaparición de un cadáver, corrupción de menores e intento de organización criminal.

En 2013 fue condenado a 22 años de prisión por agresión, asesinato y tortura.

El Flamengo retiró su contrato.

LA TORCIDA

Después de seis años en la cárcel, Bruno fue liberado luego de que un juez le concedió una apelación a sus abogados, quienes alegaron que ningún tribunal de segunda instancia había confirmado o revocado la condena.

En Brasil, el feminicidio es un delito tan común que asociaciones en pro de los derechos de la mujer expresaron su malestar públicamente.

Además de la animadversión de esos grupos, el mundo del futbol reprobó la decisión, más cuando el Boa Esporte, de la Segunda División, lo contrató y reactivó su carrera en febrero de este 2017.

La torcida del Boa reprobó la contratación y varios aficionados del equipo decidieron dejar de apoyarlo.

"Él no buscó ningún club, yo no busqué a ninguno de esos clubes, pero Bruno tenía que escoger", comentó uno de los abogados del portero.

En redes sociales del Boa Esporte, las críticas de los aficionados, lejos de hablar de los resultados o actuaciones del equipo, se han dedicado a reventar a la directiva por la llegada de Bruno.

SE LAVAN LAS MANOS

La directiva del Boa Esporte buscó esquivar miles de críticas.

El presidente del equipo, Roberto Moraes, dijo que en lo deportivo les convenía y que los encargados de impartir justicia no eran ellos, sino los jueces.

"Lo que tengo que ver es la parte técnica; el Boa Esporte Club no fue responsable de soltar y liberar al Bruno; le está dando trabajo a quienes pretenden recuperarse".

El discurso no fue suficiente para convencer a todos, pues algunos patrocinadores cortaron sus convenios con el club, al no congeniar las decisiones de la directiva y sus valores.

Gois & Silva, principal patrocinador, y la marca deportiva Kanxa los dejó con todo y portero.

El futbol da revanchas, pero queda claro que a veces no hay perdones que valgan.

Mail: san.cadilla@mural.com 
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